Ruta del río Mesa I / Ibdes - Jaraba y Campillo

Ibdes

Algo más tarde de lo que nos hubiera gustado y dejando en tierra a Fernando, Raquel y Fran por la hora tardía de la salida nos encaminamos a Ibdes que será el primer pueblo de la ruta de hoy.

Ibdes es el pueblo del "Pelado", y que según me cuentan fue famoso bandolero que hacía de las suyas en la Sierra de Armantes a principios del siglo XIX. Ibdes tiene una población censada de 525 personas.

Actualmente hay una circunvalación que evita pasar por el centro de la población a los vehículos que se dirigen hacía Jaraba, pero nosotros la evitamos y hacemos el recorrido de toda vida por las calles estrechas del pueblo. Pasando nos preguntamos como se las apañarían los camiones y autobuses en aquellos años para esquivar las esquinas y los balcones de estas calles.

Recuerdo a mis acompañantes la buena miel que produce un cosechero de Ibdes y que se puede comprar en la "Juani" de nuestro pueblo.

Recomiendo visitar el caserío de este pueblo, sobre todo la iglesia que se encuentra en la parte alta y el retablo que abierto como un libro durante los días de la Semana Santa es impresionante. Los actos del "abajamiento" con el "ripitelo" del día de Viernes Santo son algo muy especial. Hay que vivirlos!!

Nos encaminamos al bar que en principio pensamos que es el teleclub del pueblo, pero nos enteramos en Jaraba que no, que este bar es particular pero no importa, el aspecto es de teleclub genuino.

El local no es muy grande, hay en la barra unos 15 parroquianos hablando muy animadamente y alguno más sentados por las dispersas mesas. Llama la atención la estufa de leña que en su posición central domina el local. Atiende esa estufa un señor de barba y cabello descuidado que nos indica que podemos abrir o cerrar el tiro a nuestra voluntad, ya que nos hemos puesto cerca de ella y se nota bastante el calor que da y el buen hombre teme por nuestra integridad.

Pedimos 1 Coca cola con hielo, otra Coca cola si hielo, un vino tinto y 1/5 de cerveza que por culpa de la pronunciación de Pepe se convierte en otro "tinto". No pasa nada, se pide ese "quinto" de cerveza y ya nos tomaremos el vino, le indico que por la zona lo habitual es pedir un "botellín" en lugar del "quinto", que además por aquí los quintos ya no van a la mili.

El vino es de la cooperativa de Ibdes y está muy bien presentado en un recipiente tipo tretra-brik que lo mantiene mejor conservado que la garrafa de plástico. Tendrá unos 12 grados pero lo encuentro algo flojo para lo que he probado en esta zona. El coste de la consumición es de 4,50€.

Al cabo de unos minutos empiezo a sudar, no se si es debido al vino tinto o la estufa que tengo tras de mi, creo que se debe a esto ultimo pero aligerando algo la ropa que llevo se soluciona en parte el problema.

Al propietario le hago algún que otro comentario y veo que es un buen conversador, de no habernos puesto en mesa hubiera dado juego para una buena conversación. En Jaraba nos comentan que da comidas muy buenas en la parte de arriba del bar, como no podemos comprobarlo ahí queda el comentario sin más.

El baño esta decente, el lavabo tiene jabón en gel del DIA y toallas.

Tras charlar un rato nos dirigimos a Jaraba, es algo tarde para nuestra costumbre de otras ocasiones.





Jaraba

Jaraba es el pueblo de los balnearios junto a Alhama de Aragón y a Paracuellos de Jiloca. Tiene tres balnearios (Sicilia, Serón y la Virgen) y a cual más bonito y agradable. El paseo entre los de Sicilia y Serón es muy grato con buen tiempo, y un paseo por los alrededores del balneario de la Virgen también se quedara para siempre en el recuerdo.

Por desgracia desconozco prácticamente todo lo referente al caserio de Jaraba, porque todas mis visitas han estado ligadas a los balnearios y las hoces que el río Mesa tiene entre Jaraba y Calmarza, y poco puedo añadir de este pueblo. Recomiendo visitar la Virgen de Jaraba que enriscada ve pasar el enorme barranco bajo sus pies, he estado en el interior de la ermita y la sensación de sosiego que trasmite merece la pena sentirla, recomiendo preguntar antes en el pueblo por el horario de misas.

El barranco de la Virgen llega hasta el termino de Campillo, tiene un buen paseo y el final es impactante cuando hay que subir entre cadenas y grapas algún que otro repecho de piedra. Es un paseo que hay que hacer para quien sea buen andarín. Ver las hoces del Piedra desde lo alto también merece la pena, sorprendiéndose con los buitres, chovas, vencejo real y demás aves rupícolas que pueblan estas paredes.

Jaraba tiene un censo de 326 personas y creo que el gentilicio es "jarabeño".

El teleclub está a un lado de la plaza, hay que subir unas cuantas escaleras y es una construcción reciente. Está regentado por un hombre con el que llevo hablando intermitentemente desde hace años, y siempre postergando una buena salida en bicicleta de montaña de la que es o era un buen aficionado, ahora entre el bar y la recogida de basuras en la zona apenas tiene tiempo para mucho más, es un buen hablador y muy amable.

En el local me encuentro con Carlos que está haciendo tiempo para irse a cenar, hablamos de nuestras cosas (frontenis principalmente) y me siento con mi grupo para bromear otro rato.

Pedimos 2 cervezas, 1 vino (me lo ponen rosado), una Coca cola y una bolsa de patatas fritas. Asciende todo a 4.90€. El vino es flojillo y es una pena habiendo vinos de calidad en la zona, quizás no estén acostumbrados a pedir vinos en este pueblo.

Carlos me habla del bar de Ibdes del que venimos, creo que lo llama "Morón" y lo conoce bastante bien.

El teleclub de Jaraba es bastante grande, unos 70 m2 y está limpio. Hay un futbolín en la entrada y la cerveza que sirven es Ambar. Alrededor del local hay unas fotografías antiguas que quedan un poco altas para poder contemplarlas como merecen.

Pepe fuma Boncalo, un tabaco negro del que desconocía su existencia, y advierte que los cigarrillos que le quedan al paquete van a ser los últimos que va a fumar durante una buena temporada, y si puede además deja el vicio definitivamente.

Nos sorprende en el teleclub un acontecimiento del que nos enteramos por casualidad, pero creo que es mas de "revista rosa" y que no "pega" en este blog, pero los cuatro nos quedamos sorprendidos y con la cara de "pasmados" al enterarnos y es que hay que ver como cambian los tiempos hasta en los pueblos!!.

Es tarde pero en un momento de arrebato decidimos acercarnos hasta Campillo, no está muy lejos, hay que subir el famoso "puerto de Campillo" de 11 km. cuesta arriba sin descanso, bien conocido por los ciclistas de la zona, pero nos ha indicado Carlos que el teleclub lo regentan unas personas de nacionalidad rumana que nos darán bien de cenar en el caso de acercarnos, y como la curiosidad mata al gato allí nos encaminamos.





Campillo de Aragón

El nombre de este pueblo me suena a jota. Suena rotundo y mesonero.

Para subir a Campillo desde Jaraba hay que trepar un puerto de unos 11 kms. ininterrumpidos de subida. Como decía anteriormente en coche la de aquel, pero en bicicleta se hacen interminables. En Campillo hay censadas 168 personas.

Siempre me ha llamado la atención el apelativo despectivo que se le daba a los "campillanos", y es que en alguna ocasión oí que Campillo era el pueblo de los "ladrones". Esto al parecer se debía a un famoso ladrón que se refugiaba en el Barranco de la Virgen, que está a caballo entre Jaraba y Campillo, tras realizar sus tropelias en la Comarca de Calatayud y la del Aranda.

Campillo da la sensación de altura, se ve a simple vista que esta muy alto, y además como está en un altozano dominando el secano que lo circunda, aun se acentua esa sensación.

Tiene también Campillo un cierto aire castellano, y es que está pegando a la frontera de Castilla y con el paso de los siglos la sobriedad y los modos constructivos se trasmiten. Al lado del teleclub hay una torre de iglesia que tiene un pórtico cubierto muy al estilo castellano. Hay que fijarse en los capiteles de alguna de las columnas que están decorados o con inscripciones.

También hay que visitar en Campillo la magnífica réplica de la Sábana Santa de Turín que se encuentra en el retablo de su iglesia. Creo que solamente se puede ver en Semana Santa (ya queda cerca) y para ello se abren unas cuadernas del retablo como si de un libro se tratase y ahí queda el lienzo en posición vertical expuesto, hay que separarse unos metros pero al momento se ver perfectamente la imagen que hay en ella grabada. Este lienzo fue obsequio de la Casa de Saboya a alguna persona que la hizo llegar hasta Campillo.

La plaza que hay en la entrada es amplia, y se ven construcciones importantes. El teleclub es grande, hay unas 8 mesas con sus respectivas sillas y se está algo fresco en el local. A pesar de la hora aun queda clientela tomandose unas cervezas. Nos atiende la propietaria que es nacionalidad rumana y muy amable con nosotros.

Tras pedirnos unos refrescos le pregunto si podemos cenar en el teleclub, y tras unos segundos de duda nos dice que sin problema, siempre y cuando nos adaptemos a lo que tiene en la cocina.

Pedimos unas ensaladas, que son enormes por cierto, y luego un plato combinado. A destacar del mismo el chorizo, que era según el parecer general muy bueno y estaba bien seco. De postre me como unas natillas con canela.

Resumiendo, pedimos 2 cervezas, 1 Coca cola, 1 buen vaso de vino (el tamaño del vaso es negociable con la propietaria), cuatro ensaladas, cuatro platos combinados, 3 postres y tres cafes, aparte del pan, agua, vino y gaseosa. El importe de la cuenta es de 46€.

Despues de hablar un buen rato y de dar buena cuenta de la cena nos despedimos de los propietarios y a pesar del fresco de la noche aun nos acercamos a visitar alguna de las enormes casas palaciegas que todavía se conservan en el pueblo. Bien restauradas serían algo digno de visitar de propio.

A las doce y media de la noche y recordando que hay que trabajar al otro día nos dirigimos a nuestro pueblo por la carretera que enlaza Campillo con el Monasterio de Piedra cansados pero contentos también por lo que ha dado de sí esta tarde.







4 comentarios:

  1. que bueno es poder mirar pueblos cercanos,suerte.........

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  2. Poco a poco se verá reflejada algunas pinceladas de esta comarca tan olvidada. Gracias JMEC

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  3. Un manjar digno del mismísimo San Pedro, ¡pardiez!

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  4. S. Pedro Nolasco patron de campillo (tengo problema con el teclado y los acentos).
    El gentilicio es campellano.
    El ladron era Cisneros, bandolero era creo del Ribota, no recuerdo el nombre del pueblo, fue detenido en un pajar en Mesones de Isuela. Aun hay gente mayor que dice: eres mas ladron que Cisneros.
    Lo de ladrones, es un poco duro, eramos tratantes de lana en particular, con lo cual, en el trato no se solia perder...
    En 1989 creo que fue se qued´´o la plaza como est´´a ahora, porque derribaron la fuente enorme para las mulas.

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